El año 2026 se perfila como un periodo decisivo para la consolidación de la inversión minera en el Perú y para el fortalecimiento de su posicionamiento como proveedor estratégico de minerales a nivel global. Así lo señaló el Viceministerio de Minas del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), al anunciar el inicio de ejecución de una cartera de proyectos que refleja una recuperación sostenida del sector.
De acuerdo con información oficial, durante este año está prevista la puesta en marcha de ocho proyectos mineros, los cuales en conjunto representan una inversión aproximada de US$ 7,619 millones. Este escenario marca una nueva etapa de dinamismo para la industria minera nacional, con impactos directos en los niveles de producción, generación de empleo especializado, desarrollo de proveedores y recaudación fiscal.
Desde una perspectiva técnica, se trata de proyectos ubicados en distintas regiones del país —Pasco, Puno, Arequipa y Áncash— que abarcan iniciativas de reposición, ampliación y optimización de operaciones existentes, lo que implica retos relevantes en términos de ingeniería, planificación minera y control operativo. Entre ellos destacan Reposición Colquijirca y Ampliación Huarón; Reposición San Rafael y Corani; Zafranal, Optimización de Cerro Verde, Pampa de Pongo y Ampliación Huancapeti.
Uno de los aspectos más relevantes de esta cartera es su alto nivel de madurez técnica. Estos proyectos han superado etapas críticas del ciclo de inversión y se encuentran en fases avanzadas de factibilidad e ingeniería de detalle, lo que reduce significativamente los niveles de incertidumbre asociados a su ejecución. Esta condición permite una planificación más precisa de las operaciones mineras, especialmente en actividades clave como perforación, voladura, control de calidad y aseguramiento del diseño operativo.
Para empresas especializadas en procesos primarios, este contexto representa una mayor exigencia en términos de estándares técnicos, eficiencia operativa y control de riesgos. El inicio de nuevas fases constructivas y productivas demanda soluciones que garanticen la correcta ejecución de mallas de perforación, la medición y control de desviación de taladros, así como la validación de parámetros de diseño que impactan directamente en la fragmentación, estabilidad y continuidad de las operaciones.
Desde el punto de vista del Estado, este escenario implica el desafío de acompañar técnicamente el desarrollo de los proyectos, asegurar estabilidad regulatoria y promover una ejecución responsable, alineada con criterios de sostenibilidad, seguridad y gestión ambiental. Para el sector privado, en tanto, se refuerza la necesidad de incorporar servicios especializados, tecnología y conocimiento aplicado que permitan maximizar el valor de cada etapa del proceso minero.

